La llegada de la Navidad vuelve a poner en el foco un problema recurrente en España: el aumento del mercado ilegal de cachorros. Durante estas fechas, el deseo de regalar mascotas provoca un incremento significativo de la demanda, lo que es aprovechado por vendedores irregulares y criaderos clandestinos que operan al margen de la ley.

Diversos expertos y plataformas especializadas en bienestar animal alertan de que en el mes de diciembre las búsquedas relacionadas con la compra de perros aumentan de forma notable respecto al resto del año. Sin embargo, una gran parte de los anuncios publicados en internet presentan indicios claros de fraude o incumplimiento de la normativa vigente. En muchos casos, los animales se ofrecen sin la documentación obligatoria, sin microchip, sin controles veterinarios adecuados o con información falsa sobre su origen y edad.

Uno de los principales riesgos de este mercado ilegal es que los cachorros suelen ser separados de sus madres de forma prematura, lo que afecta negativamente a su desarrollo físico y emocional. Además, la falta de controles sanitarios incrementa la probabilidad de enfermedades, problemas genéticos y trastornos de comportamiento que pueden manifestarse semanas o meses después de la compra.

Este fenómeno no solo supone un grave problema de bienestar animal, sino también una consecuencia social importante. Tras el periodo navideño, muchos de estos animales terminan siendo abandonados cuando las familias descubren la responsabilidad real que conlleva cuidar de una mascota. Los refugios y protectoras registran tradicionalmente un aumento de ingresos de animales en los primeros meses del año, lo que agrava la saturación de estos centros.

Las organizaciones de protección animal insisten en que una mascota no debe considerarse un regalo impulsivo, sino una decisión meditada y responsable. Recomiendan recurrir siempre a criadores autorizados o a la adopción a través de entidades oficiales, donde se garantice el cumplimiento de la legislación, la trazabilidad del animal y su correcto estado de salud.

Combatir el mercado ilegal de cachorros pasa por la concienciación de los compradores, el rechazo de anuncios sospechosos y la apuesta por canales legales y éticos. Solo así se podrá reducir el sufrimiento animal y evitar que estas prácticas sigan creciendo al amparo de la demanda estacional.