Mientras millones de personas en España celebran la llegada del Año Nuevo con fuegos artificiales, brindis y las tradicionales doce uvas, millones de animales domésticos y silvestres viven una auténtica pesadilla. Los estruendosos petardos y cohetes, tan arraigados en la festividad, se convierten para ellos en una fuente de angustia extrema, pánico e incluso riesgo vital.
La sensibilidad auditiva de perros y gatos es entre cuatro y cinco veces mayor que la de los humanos. Por eso, los estallidos repentinos —y frecuentemente impredecibles— de la pirotecnia les generan una reacción de estrés agudo. Los veterinarios advierten que, en casos extremos, este miedo puede desencadenar taquicardias, palpitaciones e incluso paro cardíaco.
“Sienten que van a morir. No saben cuándo va a parar ese ruido o cuándo va a volver a sonar. No lo entienden y no se lo puedes explicar”, explica la activista medioambiental Estela de Castro. La abogada especializada en derecho animal, Cristina Bécaras, añade que para los animales este ruido es “un estímulo negativo y desconocido” que provoca intranquilidad, estrés, pánico, paralización e intentos desesperados de huida.
Estos comportamientos no son caprichos: son señales claras de sufrimiento real. Temblores, babeo excesivo, jadeo, esconderse o incluso escaparse de casa son manifestaciones de un miedo profundo que, si no se maneja con cuidado, puede tener consecuencias graves, incluyendo accidentes o pérdida del animal.
Medidas de protección: calma, refugio y compañía
Ante esta situación, los expertos recomiendan una serie de acciones para proteger a las mascotas durante las celebraciones:
- Mantenerlas en casa, en una habitación tranquila, con las ventanas cerradas para amortiguar el ruido.
- Crear un “refugio seguro”: un espacio cómodo con su cama, mantas y juguetes favoritos donde puedan esconderse si lo desean.
- Poner música suave o ruido blanco para enmascarar los estruendos externos.
- Usar un arnés en lugar de un collar durante los paseos previos o posteriores a la medianoche, para evitar que se estrangulen si tiran con fuerza por miedo.
- No dejarlos solos: la presencia de sus tutores les aporta seguridad.
- No regañarlos ni forzar el contacto si muestran miedo. Lo mejor es actuar con naturalidad y ofrecer apoyo sin sobreproteger.
En casos de ansiedad severa, los veterinarios pueden recomendar suplementos naturales, feromonas calmantes o, en situaciones extremas, medicación específica. Siempre bajo supervisión profesional.
Regulación local: algunas ciudades ya limitan los fuegos
Aunque la legislación española regula la fabricación y venta de artículos pirotécnicos, la decisión sobre su uso recae en comunidades autónomas y ayuntamientos. Algunas ciudades han dado pasos firmes hacia la protección animal:
- Vitoria-Gasteiz permite petardos solo durante 15 minutos en Nochevieja.
- Alcalá de Henares (Madrid) ha prohibido completamente su uso durante las fiestas navideñas, con multas de hasta 750 euros para quienes los lancen.
Estas medidas reflejan una creciente conciencia social sobre el impacto del ruido en el bienestar animal, y abren la puerta a un cambio cultural: celebrar sin causar sufrimiento.
Una celebración más inclusiva
Este Año Nuevo, mientras brindamos por un 2026 lleno de esperanza, también podemos brindar por un mundo donde la alegría de unos no se construya sobre el terror de otros. Porque el verdadero festejo no necesita hacer sufrir a los más vulnerables.