Cuando pensamos en fisioterapia, probablemente la asociamos con las personas. Sin embargo, la fisioterapia veterinaria también puede desempeñar un papel importante en la recuperación y calidad de vida de los perros.

Una lesión, una cirugía, una enfermedad articular o incluso determinados problemas neurológicos pueden hacer que un perro pierda fuerza, movilidad o confianza al caminar. En estos casos, la rehabilitación puede ayudar a recuperar capacidades y facilitar el regreso progresivo a su vida habitual.

Pero ¿cómo saber cuándo un perro necesita fisioterapia?

No existe una única situación. La rehabilitación veterinaria puede utilizarse tanto después de una intervención quirúrgica como para tratar problemas crónicos o ayudar a perros mayores a mantener su movilidad.

¿Qué es la fisioterapia veterinaria?

La fisioterapia veterinaria es un conjunto de técnicas destinadas a mejorar la movilidad, reducir determinadas molestias, recuperar fuerza y favorecer la función física del animal.

El objetivo no consiste simplemente en que el perro vuelva a caminar. Dependiendo del problema, puede buscarse recuperar el movimiento de una articulación, mejorar la musculatura, trabajar el equilibrio, aumentar la estabilidad o facilitar que el animal vuelva a realizar actividades que antes formaban parte de su rutina.

El tratamiento debe adaptarse siempre a cada paciente.

La edad, el tamaño, el estado físico, el tipo de lesión y la enfermedad que presenta son algunos de los factores que pueden determinar qué tipo de rehabilitación resulta adecuada.

Después de una cirugía

Uno de los escenarios más habituales en los que puede recomendarse fisioterapia es después de una intervención quirúrgica.

Por ejemplo, determinadas cirugías ortopédicas pueden requerir un periodo de recuperación durante el cual el perro necesita recuperar progresivamente fuerza y movilidad.

Después de la operación, es normal que el animal tenga menos actividad y pueda perder masa muscular. Un programa de rehabilitación correctamente supervisado puede ayudar a recuperar progresivamente la función de la extremidad afectada.

No obstante, no todas las cirugías requieren el mismo tratamiento.

La fisioterapia debe comenzar cuando el veterinario lo considere adecuado y siguiendo las indicaciones específicas para cada caso.

Lesiones de ligamentos

Las lesiones de ligamentos, especialmente las relacionadas con la rodilla, son relativamente frecuentes en perros.

Una lesión del ligamento cruzado, por ejemplo, puede provocar cojera, dolor, dificultad para levantarse y una disminución de la actividad física.

Cuando se realiza una intervención quirúrgica, la rehabilitación puede formar parte del proceso posterior de recuperación.

Los ejercicios se introducen progresivamente y tienen como objetivo recuperar la movilidad, fortalecer la musculatura y favorecer una vuelta controlada a la actividad.

Problemas articulares y artrosis

La fisioterapia no está destinada exclusivamente a perros jóvenes que han sufrido una lesión.

También puede ser útil en animales con artrosis y otras enfermedades articulares crónicas.

La artrosis puede provocar rigidez, dificultad para levantarse, menor disposición para subir escaleras o saltar y una reducción progresiva de la actividad.

En estos casos, el objetivo de la rehabilitación no es necesariamente “curar” la artrosis, sino ayudar a mantener la movilidad y mejorar la calidad de vida del animal.

Un perro que tiene dificultades para levantarse después de dormir o que ha dejado de subir al sofá como hacía anteriormente puede estar mostrando signos que merecen una valoración veterinaria.

Cuando el perro ha perdido masa muscular

Después de una lesión, una cirugía o un periodo prolongado de inactividad, los perros pueden perder masa muscular.

Esto puede crear un círculo difícil de romper: el animal se mueve menos porque tiene menos fuerza y, al moverse menos, pierde todavía más musculatura.

La rehabilitación puede ayudar a trabajar progresivamente esa musculatura mediante ejercicios adaptados a la capacidad del paciente.

El objetivo es evitar sobrecargar una articulación o una zona lesionada mientras se recupera la fuerza necesaria para volver a moverse correctamente.

Problemas neurológicos

Algunos problemas neurológicos pueden afectar de manera importante a la movilidad de un perro.

Dependiendo del diagnóstico, pueden aparecer síntomas como debilidad, falta de coordinación, dificultad para mantenerse en pie o alteraciones en la forma de caminar.

En determinados pacientes, la fisioterapia puede formar parte del tratamiento de recuperación.

Los ejercicios pueden centrarse en mejorar el equilibrio, la coordinación y el control del movimiento, siempre dependiendo de la causa del problema.

En estos casos es especialmente importante realizar primero una valoración veterinaria para conocer el origen de los síntomas.

¿Mi perro cojea: necesita fisioterapia?

No necesariamente.

La cojera es un síntoma, no una enfermedad.

Puede deberse a una pequeña lesión, un problema muscular, una alteración articular, una lesión de ligamentos, un problema en las almohadillas o numerosas otras causas.

Por eso, si un perro comienza a cojear, lo recomendable no es llevarlo directamente a fisioterapia sin conocer el motivo.

Primero debe realizarse una valoración veterinaria.

Una vez identificado el problema, el veterinario podrá determinar si la rehabilitación puede formar parte del tratamiento.

Perros mayores: mantener la movilidad

La edad por sí sola no es una enfermedad.

Sin embargo, los perros mayores pueden presentar con mayor frecuencia problemas articulares, pérdida de musculatura o disminución de la movilidad.

En estos casos, la fisioterapia puede utilizarse como parte de una estrategia destinada a mantener la funcionalidad y favorecer una mejor calidad de vida.

El objetivo no tiene por qué ser que un perro senior vuelva a correr como cuando tenía dos años.

Puede ser algo mucho más sencillo: que pueda levantarse con mayor facilidad, caminar durante unos minutos más, subir algunos escalones o disfrutar de sus paseos con mayor comodidad.

¿Qué señales pueden indicar que un perro necesita una valoración?

Hay determinadas modificaciones en el comportamiento físico que deberían llamar nuestra atención.

Por ejemplo:

  • Empieza a caminar menos.
  • Se cansa rápidamente durante los paseos.
  • Tiene dificultades para levantarse.
  • Evita subir escaleras.
  • Deja de saltar a lugares donde antes lo hacía.
  • Aparece una cojera.
  • Camina de manera diferente.
  • Pierde estabilidad.
  • Se sienta o se tumba con mayor frecuencia.
  • Ha perdido masa muscular.
  • Evita determinadas actividades que antes disfrutaba.

Ninguna de estas señales significa automáticamente que el perro necesite fisioterapia.

Pero sí pueden indicar que algo ha cambiado y merece una valoración veterinaria.

¿Qué técnicas se utilizan en fisioterapia veterinaria?

El tratamiento depende completamente del diagnóstico y de las necesidades del animal.

Entre las diferentes herramientas que pueden utilizarse en rehabilitación veterinaria se encuentran ejercicios terapéuticos, técnicas manuales, ejercicios de propiocepción, trabajo de movilidad y otras terapias físicas.

También pueden utilizarse determinados equipos especializados.

No existe una combinación universal.

Un perro que se está recuperando de una cirugía no necesita necesariamente el mismo tratamiento que un perro senior con artrosis o que un paciente con un problema neurológico.

Por eso, la valoración individual es una parte fundamental de la rehabilitación.

¿Cuánto dura una sesión de fisioterapia?

No existe una duración estándar para todos los perros.

La duración y frecuencia de las sesiones dependerán del problema, del estado del animal y de los objetivos establecidos por el profesional.

Además, la rehabilitación suele ser un proceso progresivo.

En algunos casos puede ser necesario realizar varias sesiones durante semanas. En otros, el tratamiento puede prolongarse durante más tiempo, especialmente cuando existe una enfermedad crónica.

La evolución del perro permite ir adaptando el programa.

¿La fisioterapia sustituye al tratamiento veterinario?

No.

La fisioterapia veterinaria debe entenderse como una parte del abordaje terapéutico, no como un sustituto del diagnóstico o tratamiento veterinario.

Antes de comenzar una rehabilitación es importante conocer qué está provocando el problema.

Esto permite establecer objetivos realistas y seleccionar las técnicas más adecuadas.

Por ejemplo, tratar una cojera sin conocer su origen puede ser contraproducente. Primero hay que saber si existe una lesión articular, muscular, neurológica, ósea u otra causa.

¿Puede hacerse fisioterapia en casa?

En algunos casos, el profesional puede recomendar ejercicios para realizar en casa.

Estos ejercicios deben ser explicados y supervisados adecuadamente.

No es recomendable improvisar rutinas encontradas en Internet o realizar ejercicios de fuerza o movilidad sin conocer el diagnóstico.

Un ejercicio que puede ser beneficioso para un perro puede no ser adecuado para otro.

La rehabilitación debe adaptarse a la situación concreta del paciente.

La importancia de la constancia

La recuperación no siempre es inmediata.

Después de una cirugía o una lesión importante, puede ser necesario avanzar poco a poco.

Es posible que durante las primeras sesiones los cambios parezcan pequeños. Sin embargo, la evolución debe valorarse en conjunto y no únicamente por cómo se encuentra el perro un día determinado.

La constancia, el seguimiento veterinario y la adaptación progresiva de los ejercicios son fundamentales.

También es importante respetar los tiempos de descanso.

Más ejercicio no significa necesariamente una recuperación más rápida.

¿Cuándo debemos consultar al veterinario?

Si observas un cambio persistente en la forma de caminar o moverse de tu perro, es recomendable consultar con un veterinario.

Especialmente si:

  • La cojera aparece de forma repentina.
  • El perro no quiere apoyar una extremidad.
  • Tiene dificultades para levantarse.
  • Presenta dolor evidente.
  • Ha sufrido un traumatismo.
  • Pierde el equilibrio.
  • Arrastra alguna extremidad.
  • Después de una cirugía no evoluciona como estaba previsto.

Una valoración temprana puede ayudar a identificar el problema y determinar si la fisioterapia puede ser beneficiosa.

Fisioterapia para recuperar movimiento, pero también autonomía

La rehabilitación veterinaria no consiste únicamente en trabajar músculos y articulaciones.

En muchos casos, su objetivo final es algo mucho más importante: ayudar al perro a recuperar parte de su autonomía.

Volver a caminar correctamente.

Volver a disfrutar de un paseo.

Poder levantarse sin dificultad.

Jugar unos minutos con su familia.

Subir al sofá.

Moverse por casa con seguridad.

Son actividades sencillas que damos por hechas hasta que una lesión o una enfermedad hace que dejen de serlo.

Por eso, cuando un perro pierde movilidad, no debemos asumir automáticamente que “es la edad” o que tendrá que acostumbrarse a vivir así.

Existen opciones de diagnóstico y rehabilitación que pueden ayudar.

Una valoración a tiempo puede marcar la diferencia

Cada perro es diferente y no todas las lesiones necesitan fisioterapia. Pero tampoco deberíamos ignorar cambios en su movilidad pensando que forman parte inevitable del envejecimiento.

Una cojera persistente, una pérdida de fuerza, dificultades para levantarse o una reducción repentina de la actividad pueden ser señales de que existe un problema que merece ser estudiado.

En Moviecan contamos con servicios de fisioterapia y rehabilitación veterinaria orientados a ayudar a los animales a recuperar o mantener su movilidad y calidad de vida.

El primer paso no es decidir qué tratamiento necesita nuestro perro.

El primer paso es saber qué le ocurre.

A partir de ahí, el veterinario puede valorar si la rehabilitación es adecuada y establecer un programa adaptado a sus necesidades.

Porque detrás de cada ejercicio, cada sesión y cada pequeño avance hay un objetivo mucho más importante:

que nuestro perro pueda volver a hacer aquello que le hace feliz.