¿Qué información puede revelar una analítica de sangre en perros y gatos?
Cuando llevamos a nuestro perro o gato al veterinario, es posible que en algún momento nos recomienden realizar una analítica de sangre.
Para muchos propietarios, recibir una hoja llena de números, abreviaturas y valores de referencia puede resultar difícil de interpretar.
¿Qué significan todos esos parámetros? ¿Qué puede descubrir el veterinario con una pequeña muestra de sangre?
La respuesta es mucho más amplia de lo que puede parecer.
Una analítica puede proporcionar información sobre las células de la sangre, detectar signos compatibles con anemia, inflamación o alteraciones de la coagulación y aportar datos sobre el funcionamiento de órganos como los riñones y el hígado. También puede ayudar a valorar la glucosa, los electrolitos, el estado de hidratación y determinadas enfermedades.
Pero hay algo importante que debemos tener en cuenta:
una analítica no suele diagnosticar por sí sola una enfermedad concreta.
Los resultados deben interpretarse junto con la exploración física, los síntomas, la edad, los antecedentes y, cuando sea necesario, otras pruebas diagnósticas.
¿Qué se analiza exactamente en una analítica?
Aunque existen muchos tipos de pruebas, una analítica habitual puede incluir dos grandes bloques:
- Hemograma: estudia las células de la sangre.
- Bioquímica: analiza diferentes sustancias presentes en la sangre y aporta información sobre el funcionamiento de determinados órganos.
Dependiendo del paciente y del motivo de la consulta, el veterinario puede solicitar además pruebas específicas.
No todos los perros y gatos necesitan exactamente el mismo perfil.
¿Qué nos dice el hemograma?
El hemograma es uno de los análisis más habituales.
Estudia principalmente tres grandes grupos de elementos:
glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
Cada uno aporta información diferente.
Glóbulos rojos: ¿hay anemia?
Los glóbulos rojos transportan oxígeno por el organismo.
El hemograma permite valorar aspectos como el número de glóbulos rojos, el hematocrito y la hemoglobina.
Cuando estos valores están reducidos puede existir anemia, aunque las causas pueden ser muy diferentes y será necesario investigar por qué se ha producido.
Una anemia puede estar relacionada con pérdidas de sangre, determinadas enfermedades, problemas en la producción de células sanguíneas u otras situaciones.
Por eso, encontrar un valor bajo no significa automáticamente conocer la causa.
La analítica proporciona una pista que ayuda al veterinario a continuar investigando.
Glóbulos blancos: información sobre inflamación e infección
Los glóbulos blancos participan en la respuesta del organismo frente a diferentes agresiones.
Las variaciones en su número y en los distintos tipos de leucocitos pueden aportar información compatible con inflamación, infección, estrés, alergias y otras enfermedades.
Por ejemplo, determinados cambios en los neutrófilos pueden aparecer durante procesos inflamatorios o infecciosos.
Otros tipos de leucocitos pueden aumentar en determinadas reacciones alérgicas o frente a algunos parásitos.
Pero, nuevamente, un valor alterado no equivale automáticamente a un diagnóstico.
El veterinario debe interpretar el conjunto de resultados y relacionarlo con lo que está ocurriendo con el animal.
Plaquetas: ¿cómo está la coagulación?
Las plaquetas desempeñan un papel fundamental en la coagulación.
El hemograma permite conocer su cantidad y, en determinadas circunstancias, valorar también su aspecto.
Una alteración importante en el número de plaquetas puede estar relacionada con problemas de coagulación, enfermedades inmunitarias o alteraciones de la médula ósea, entre otras causas.
Esta información puede ser especialmente relevante antes de determinadas intervenciones quirúrgicas o cuando existe sospecha de un problema hemorrágico.
¿Qué información aporta la bioquímica?
Mientras que el hemograma se centra principalmente en las células de la sangre, la bioquímica analiza diferentes sustancias presentes en el suero o plasma.
Puede proporcionar información sobre aspectos como:
- Función renal.
- Función hepática.
- Glucosa.
- Estado de hidratación.
- Proteínas.
- Electrolitos.
- Determinados procesos inflamatorios.
- Algunas alteraciones metabólicas.
Los parámetros solicitados pueden variar dependiendo de la situación clínica.
¿Puede una analítica detectar problemas de riñón?
Sí. Determinados parámetros bioquímicos pueden proporcionar información importante sobre la función renal.
Entre los valores que suelen formar parte de perfiles bioquímicos se encuentran la urea y la creatinina.
Una elevación de la creatinina puede aparecer en determinadas enfermedades renales, aunque también existen otras posibles causas que deben tenerse en cuenta.
Por eso, el veterinario no interpreta un único número de manera aislada.
La hidratación del animal, otros parámetros sanguíneos, los síntomas y, en muchos casos, el análisis de orina ayudan a completar la información.
¿Y el hígado?
La bioquímica también puede aportar información sobre el hígado.
Parámetros como ALT y fosfatasa alcalina pueden encontrarse elevados en diferentes situaciones relacionadas con alteraciones hepáticas, aunque también pueden existir otras causas.
En función de los resultados, el veterinario puede considerar necesario realizar pruebas adicionales para conocer mejor qué está ocurriendo.
Esto es importante porque una enzima elevada no significa necesariamente que exista una enfermedad hepática concreta.
La analítica orienta; el diagnóstico se construye con el conjunto de la información.
¿Puede detectar diabetes?
La glucosa es otro de los parámetros que puede medirse mediante una analítica.
Una concentración elevada puede aparecer en animales con diabetes, aunque también puede producirse como consecuencia del estrés, algo especialmente relevante en los gatos durante una visita veterinaria.
Por este motivo, un resultado elevado de glucosa no siempre significa automáticamente que el animal tenga diabetes.
Si existe sospecha, el veterinario puede recomendar pruebas adicionales para confirmar o descartar el diagnóstico.
¿Puede indicar si mi mascota está deshidratada?
Algunos parámetros sanguíneos pueden proporcionar información compatible con deshidratación.
Por ejemplo, determinadas concentraciones de proteínas pueden aumentar cuando existe una pérdida de agua, aunque también pueden variar por otras razones.
La valoración del estado de hidratación no depende únicamente de la analítica.
El veterinario también tiene en cuenta la exploración física y el estado general del animal.
¿Qué son las proteínas totales, la albúmina y las globulinas?
Estos nombres aparecen con frecuencia en los resultados de una bioquímica.
Las proteínas totales representan diferentes proteínas presentes en la sangre.
Entre ellas se encuentran principalmente la albúmina y las globulinas.
Las alteraciones de estos parámetros pueden aparecer en situaciones muy diferentes, como deshidratación, inflamación, pérdidas de proteínas, hemorragias o determinadas enfermedades hepáticas, renales o intestinales.
Por eso, tampoco debemos interpretar estos valores de forma independiente.
¿Puede una analítica descubrir una enfermedad antes de que aparezcan síntomas?
En determinados casos, sí puede ayudar a detectar alteraciones que todavía no han producido signos clínicos evidentes.
Esta es una de las razones por las que las analíticas pueden formar parte de determinadas revisiones preventivas, especialmente en animales de determinadas edades o con factores de riesgo.
Sin embargo, una analítica normal tampoco significa que podamos descartar absolutamente cualquier enfermedad.
Cada prueba tiene sus limitaciones y existen problemas que requieren otras herramientas diagnósticas.
¿Por qué se recomienda una analítica antes de una cirugía?
Antes de determinadas intervenciones, el veterinario puede recomendar un análisis para conocer mejor el estado general del paciente.
Los resultados pueden aportar información sobre aspectos como anemia, plaquetas, función renal, función hepática, glucosa y otros parámetros relevantes para valorar el estado del animal antes de la anestesia o cirugía.
Esta información permite al equipo veterinario tomar decisiones con más datos y adaptar el manejo del paciente cuando sea necesario.
¿Una analítica es igual para un perro que para un gato?
No necesariamente.
Aunque existen muchos parámetros comunes, los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta la especie, edad, raza, tamaño y situación clínica del animal.
Además, los gatos pueden presentar determinadas particularidades, como cambios en la glucosa asociados al estrés durante la visita veterinaria.
Por eso no es recomendable comparar directamente los resultados de un perro y un gato, ni utilizar los valores de referencia de una especie para interpretar los de otra.
¿Qué pasa si aparece un valor fuera del rango?
Es probablemente una de las preguntas más frecuentes cuando un propietario recibe una analítica.
Un resultado ligeramente fuera del intervalo de referencia no significa necesariamente que exista una enfermedad.
Los valores pueden verse afectados por múltiples factores, y el veterinario debe valorar:
- La magnitud de la alteración.
- Qué parámetros están modificados.
- Los síntomas del animal.
- Su edad.
- Sus antecedentes.
- La exploración física.
- Los resultados de otras pruebas.
En ocasiones, una pequeña desviación carece de importancia clínica. En otras, varios valores que presentan un determinado patrón pueden indicar que es necesario investigar más.
La interpretación del conjunto es fundamental.
¿Qué otras pruebas pueden ser necesarias?
Una analítica puede ser el primer paso, pero no siempre es suficiente para llegar a un diagnóstico.
Dependiendo de los resultados, el veterinario puede recomendar:
- Análisis de orina.
- Radiografías.
- Ecografía.
- Pruebas específicas de enfermedades infecciosas.
- Pruebas hormonales.
- Pruebas pancreáticas.
- Estudios de coagulación.
- Citologías.
- Otras pruebas de laboratorio.
Por ejemplo, el análisis de orina puede aportar información complementaria muy importante cuando existe sospecha de enfermedad urinaria o renal.
¿Cuándo puede recomendarse una analítica?
Puede solicitarse por muchos motivos diferentes.
Como parte de una revisión preventiva, especialmente cuando el veterinario considera que la edad o los antecedentes del animal lo justifican.
Cuando aparecen síntomas, como pérdida de peso, falta de apetito, vómitos, diarrea, cansancio, aumento de la sed o cambios en el comportamiento.
Antes de una cirugía, para valorar el estado general del paciente.
Durante el seguimiento de una enfermedad, para comprobar su evolución.
Durante un tratamiento, para controlar determinados parámetros y valorar la respuesta o posibles efectos del tratamiento.
Una pequeña muestra de sangre puede contar mucho
Una analítica de sangre no es simplemente una lista de números.
Es una herramienta que permite al veterinario obtener información sobre lo que está sucediendo en el organismo del animal y, en determinadas situaciones, detectar alteraciones que no son evidentes a simple vista.
Puede ayudar a encontrar pistas sobre anemia, inflamación, infección, problemas de coagulación, alteraciones renales o hepáticas, diabetes y diferentes trastornos metabólicos.
Pero quizá lo más importante sea entender que una analítica no sustituye a la exploración veterinaria.
Los resultados tienen sentido cuando se interpretan dentro del contexto de cada paciente.
En Moviecan contamos con servicios de analítica veterinaria para perros y gatos, como parte de las herramientas diagnósticas que pueden utilizarse para valorar el estado de salud de cada paciente.
Si tu veterinario recomienda realizar una analítica, no significa necesariamente que sospeche una enfermedad grave.
En muchas ocasiones significa simplemente que necesita más información para tomar una buena decisión.
Porque cuando se trata de la salud de nuestros animales, cuantos más datos tenga el veterinario, más herramientas tendrá para saber qué está ocurriendo y cómo ayudarles.
Una pequeña muestra de sangre puede convertirse en una gran fuente de información. Y detectarlo a tiempo puede marcar la diferencia.