Los 7 síntomas que nunca deberías ignorar en tu perro o gato
Los perros y los gatos no pueden decirnos cuándo les duele algo o cuándo empiezan a sentirse mal. Por eso, aprender a reconocer determinados cambios en su comportamiento y en su estado físico es una de las mejores formas de cuidar de su salud.
En muchas ocasiones, una mascota puede presentar síntomas leves que desaparecen por sí solos. Pero existen determinadas señales que no conviene pasar por alto, especialmente cuando aparecen de forma repentina, son intensas o van acompañadas de otros cambios.
A continuación repasamos siete síntomas que deberían llamar nuestra atención.
1. Dificultad para respirar
La respiración es uno de los signos que debemos observar con mayor atención.
Un perro o gato que presenta dificultad para respirar, respira con mucho esfuerzo, mantiene la boca abierta de forma anormal, estira el cuello para intentar respirar o presenta las mucosas azuladas o muy pálidas necesita atención veterinaria urgente.
En los gatos, la respiración con la boca abierta es especialmente preocupante y no debe considerarse un comportamiento normal.
La dificultad respiratoria puede estar relacionada con diferentes problemas, desde enfermedades respiratorias hasta alteraciones cardíacas, traumatismos u otras situaciones que requieren una valoración rápida.
Si tu mascota tiene problemas para respirar, no es recomendable esperar para comprobar si mejora por sí sola.
2. Vómitos repetidos o que aparecen junto a otros síntomas
Un vómito aislado no significa necesariamente que exista una enfermedad grave. Algunos animales pueden vomitar ocasionalmente por diferentes motivos.
La situación cambia cuando los vómitos son repetidos, contienen sangre, aparecen junto con una marcada apatía, dolor abdominal, diarrea intensa o cuando el animal no consigue mantener agua.
También hay que prestar especial atención cuando un perro o gato intenta vomitar repetidamente sin conseguir expulsar nada y presenta un abdomen aumentado o doloroso.
En estos casos, es importante consultar rápidamente con un veterinario.
En cachorros, animales mayores o mascotas con enfermedades previas, la valoración puede ser especialmente importante porque pueden deshidratarse o deteriorarse con mayor rapidez.
3. No comer durante un periodo anormal
La pérdida de apetito es un síntoma que merece atención, especialmente si representa un cambio claro respecto a los hábitos habituales del animal.
En los perros, una disminución del apetito puede tener numerosas causas: problemas digestivos, dolor dental, infecciones, enfermedades sistémicas, estrés o incluso la ingestión de algún objeto o sustancia.
En los gatos debemos prestar todavía más atención.
Un gato que deja de comer puede desarrollar complicaciones importantes, especialmente si la falta de alimento se mantiene. Por eso, un gato que deja de comer no debería ser simplemente observado durante varios días sin consultar.
La edad, el peso y el estado general del animal también influyen en la importancia del síntoma.
4. Dificultad para orinar o cambios importantes en la micción
Los cambios relacionados con la orina pueden proporcionar información muy importante sobre la salud de nuestra mascota.
Debemos consultar si observamos:
- Esfuerzo o dolor al orinar.
- Intentos frecuentes de orinar.
- Producción de cantidades muy pequeñas de orina.
- Sangre en la orina.
- Orinar fuera del lugar habitual.
- Aumento considerable de la cantidad de orina.
- Sed excesiva acompañada de una mayor frecuencia de micción.
Existe una situación especialmente importante: un animal que intenta orinar pero no consigue hacerlo.
Esto es particularmente preocupante en los gatos machos, ya que una obstrucción urinaria puede convertirse rápidamente en una emergencia.
Ante la imposibilidad de orinar, no debemos esperar a que el problema desaparezca.
5. Convulsiones, pérdida de consciencia o alteraciones neurológicas
Una convulsión puede ser una experiencia muy preocupante para cualquier propietario.
Durante una crisis convulsiva, lo recomendable es mantener la calma, retirar objetos con los que el animal pueda golpearse y evitar introducir las manos en su boca.
Después de una primera convulsión, es importante que el animal sea valorado por un veterinario para determinar la posible causa.
También debemos prestar atención a otros signos neurológicos, como:
- Pérdida repentina del equilibrio.
- Dificultad para caminar.
- Movimientos anormales.
- Desorientación intensa.
- Pérdida de consciencia.
- Debilidad repentina.
- Parálisis de alguna extremidad.
Una alteración neurológica que aparece de forma repentina requiere una valoración veterinaria rápida.
6. Dolor intenso o un cambio brusco de comportamiento
Los animales pueden ocultar el dolor mejor de lo que pensamos.
Por eso, no siempre veremos a un perro o gato llorando o quejándose.
El dolor puede manifestarse mediante cambios más sutiles:
- Se esconde más de lo habitual.
- No quiere que lo toquen.
- Deja de saltar o subir escaleras.
- Camina de manera diferente.
- Permanece inmóvil durante largos periodos.
- Adopta una postura extraña.
- Se muestra irritable o agresivo.
- Deja de jugar.
- Se lame repetidamente una determinada zona.
Un cambio repentino de comportamiento puede ser una de las primeras señales de que algo no va bien.
Esto es especialmente importante en los gatos, que pueden ocultar signos de dolor o enfermedad durante bastante tiempo.
7. Sangrado, traumatismos o cambios físicos repentinos
La presencia de sangre siempre merece una valoración dependiendo de dónde proceda, de la cantidad y del estado general del animal.
También debemos consultar rápidamente después de un traumatismo importante, aunque inicialmente parezca que nuestra mascota está bien.
Algunas lesiones internas no producen signos evidentes inmediatamente.
Otros cambios físicos que deben llamar nuestra atención incluyen:
- Abdomen repentinamente hinchado.
- Sangrado abundante.
- Heridas profundas.
- Dificultad repentina para caminar.
- Inflamaciones que aparecen rápidamente.
- Encías muy pálidas, azuladas o de color anormal.
- Debilidad extrema.
Ante un traumatismo importante o un deterioro repentino del estado general, es preferible que el animal sea examinado por un profesional.
¿Y si el síntoma parece leve?
No todos los síntomas requieren acudir inmediatamente a urgencias.
Por ejemplo, un perro que vomita una vez y después continúa comportándose con normalidad puede encontrarse en una situación muy diferente de otro que vomita repetidamente, está apático y no puede beber.
Por eso, además del síntoma concreto, debemos valorar:
¿Es algo nuevo?
¿Está empeorando?
¿Aparecen varios síntomas al mismo tiempo?
¿Mi mascota se comporta de manera diferente?
¿Está comiendo y bebiendo con normalidad?
¿Orina y defeca normalmente?
¿Parece tener dolor?
Estas preguntas pueden ayudar a determinar la importancia de la situación, aunque no sustituyen una valoración veterinaria.
Los cambios de comportamiento también son síntomas
Uno de los errores más frecuentes es pensar que un animal está bien porque aparentemente no presenta ningún síntoma físico.
Sin embargo, cambios como esconderse, dormir mucho más, dejar de jugar, mostrarse irritable, evitar el contacto o dejar de realizar actividades habituales pueden ser señales de enfermedad o dolor.
En muchas ocasiones, el propietario es quien mejor puede detectar que algo no va bien, porque conoce la rutina normal de su mascota.
Por eso es importante observar los pequeños cambios.
¿Cuándo debemos acudir a urgencias?
Algunas situaciones requieren atención veterinaria inmediata.
Entre ellas se encuentran la dificultad respiratoria, la pérdida de consciencia, convulsiones prolongadas o repetidas, sangrado importante, imposibilidad para orinar, traumatismos graves, dolor intenso, debilidad extrema o un deterioro rápido del estado general.
En caso de duda, es preferible contactar con un servicio veterinario y explicar los síntomas antes de esperar en casa a que desaparezcan.
Detectar los síntomas a tiempo puede marcar la diferencia
Nuestros perros y gatos dependen de nosotros para detectar cuándo algo no funciona correctamente.
No es necesario convertirse en experto en medicina veterinaria. Lo importante es conocer el comportamiento habitual de nuestra mascota y prestar atención cuando algo cambia.
Un síntoma aislado puede no ser grave, pero un cambio persistente, intenso o acompañado de otros signos nunca debería ignorarse.
La observación diaria, las revisiones veterinarias y actuar con rapidez cuando aparecen señales de alarma son herramientas fundamentales para proteger la salud y el bienestar de nuestros animales.
En Moviecan, nuestro equipo veterinario puede valorar los cambios que hayas observado en tu mascota y determinar si es necesario realizar pruebas adicionales para conocer la causa.
Si tu perro o gato presenta un síntoma repentino o que te preocupa, no esperes a que empeore para pedir asesoramiento veterinario.