Observar que nuestro perro empieza a caminar de forma extraña, arrastra las patas traseras o pierde el equilibrio puede resultar preocupante. En ocasiones, estos cambios aparecen progresivamente, mientras que otras veces se producen de manera repentina.

Aunque algunos problemas pueden estar relacionados con el envejecimiento o con alteraciones articulares, también pueden ser señales de enfermedades neurológicas, lesiones en la columna vertebral o problemas que requieren atención veterinaria urgente.

Lo más importante es no restar importancia a estos síntomas. Detectar su origen cuanto antes puede marcar una diferencia significativa en el tratamiento y en las posibilidades de recuperación del animal.

En este artículo te explicamos cuáles son las causas más frecuentes, cómo reconocer los síntomas y qué debes hacer si tu perro empieza a perder movilidad en las patas traseras.

¿Por qué mi perro arrastra las patas traseras?

Arrastrar las patas traseras significa que el perro tiene dificultades para levantarlas correctamente durante la marcha o para controlar sus movimientos.

Este problema puede tener diferentes orígenes. Para identificarlo, es importante distinguir entre una dificultad causada por dolor y otra relacionada con una alteración neurológica.

Algunos perros arrastran las uñas por el suelo, apoyan la parte superior de los dedos o cruzan las patas al caminar. Otros presentan debilidad, tropiezan con frecuencia o tienen dificultades para levantarse.

Entre las posibles causas encontramos:

  • Hernias discales y otras lesiones de la columna vertebral.
  • Enfermedades neurológicas degenerativas.
  • Problemas articulares y musculares.
  • Traumatismos y lesiones en la médula espinal.
  • Alteraciones de los nervios periféricos.
  • Enfermedades que afectan a la fuerza muscular.

La edad, la raza, el tamaño y los antecedentes del perro pueden ayudar al veterinario a orientar el diagnóstico.

Principales causas de pérdida de movilidad en las patas traseras

1. Hernia discal

La hernia discal es una de las causas importantes de alteraciones neurológicas en perros.

Entre las vértebras existen unos discos que actúan como amortiguadores y facilitan el movimiento de la columna. Cuando uno de estos discos se deteriora o se desplaza, puede comprimir la médula espinal o las raíces nerviosas.

Dependiendo de la gravedad y de la localización, puede provocar:

  • Dolor en la espalda o el cuello.
  • Dificultad para caminar.
  • Debilidad en las patas traseras.
  • Arrastre de las uñas al andar.
  • Pérdida de coordinación.
  • En casos graves, parálisis.

Algunos perros presentan dolor intenso y dejan de moverse, mientras que otros desarrollan una pérdida progresiva de movilidad.

La hernia discal puede requerir tratamiento médico, reposo estricto o cirugía, dependiendo de la gravedad de la lesión y de la exploración neurológica.

Una pérdida repentina de movilidad debe considerarse una urgencia veterinaria.

2. Mielopatía degenerativa

La mielopatía degenerativa es una enfermedad neurológica progresiva que afecta a la médula espinal.

Se observa principalmente en perros adultos y mayores, y puede aparecer en determinadas razas con predisposición genética.

La enfermedad suele comenzar con alteraciones sutiles en la coordinación de las patas traseras.

Entre sus síntomas más habituales destacan:

  • Dificultad para mantener el equilibrio.
  • Desgaste de las uñas traseras.
  • Arrastre de los dedos al caminar.
  • Cruce involuntario de las patas.
  • Dificultad para levantarse.
  • Pérdida progresiva de fuerza y coordinación.

Generalmente no provoca dolor en sus primeras fases, lo que puede hacer que pase desapercibida.

Es importante señalar que no existe una prueba única que confirme por sí sola esta enfermedad. El diagnóstico requiere descartar otras causas de alteraciones neurológicas y valorar los antecedentes y la exploración del animal.

Aunque actualmente no existe un tratamiento curativo, la fisioterapia y los cuidados de soporte pueden ayudar a mantener la movilidad y la calidad de vida durante un tiempo.

3. Artrosis y problemas articulares

La artrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que puede provocar dolor, rigidez y dificultad para moverse.

Es frecuente en perros mayores, aunque también puede aparecer en animales jóvenes con determinadas alteraciones articulares o antecedentes de lesiones.

Cuando afecta a las caderas, rodillas o articulaciones de las patas traseras, puede provocar:

  • Dificultad para levantarse después de descansar.
  • Rechazo a subir escaleras.
  • Menor disposición para pasear.
  • Cojera intermitente.
  • Rigidez al comenzar a caminar.
  • Dificultad para saltar o correr.

A diferencia de algunos problemas neurológicos, en la artrosis suele existir una limitación relacionada con el dolor y la movilidad articular.

Sin embargo, ambas condiciones pueden presentar síntomas parecidos y no siempre es fácil diferenciarlas sin una exploración veterinaria.

4. Displasia de cadera

La displasia de cadera es una alteración del desarrollo de esta articulación que puede favorecer su inestabilidad y provocar un desgaste progresivo.

Aunque suele tener un componente hereditario, su evolución también está influida por factores como el crecimiento, el peso corporal y la actividad física.

Los perros afectados pueden presentar:

  • Dificultad para levantarse.
  • Balanceo de la parte posterior del cuerpo al caminar.
  • Menor resistencia durante los paseos.
  • Rechazo a correr o saltar.
  • Dolor después del ejercicio.
  • Pérdida progresiva de masa muscular en las patas traseras.

La radiografía es una herramienta importante para evaluar la articulación y valorar la gravedad de la alteración.

5. Traumatismos y lesiones de columna

Una caída, un golpe, un atropello o un movimiento brusco pueden provocar lesiones en las vértebras, los músculos, las articulaciones o la médula espinal.

En función de la gravedad, el perro puede presentar dolor, debilidad o pérdida de movilidad.

Si el problema aparece después de un traumatismo, no conviene esperar para comprobar si mejora espontáneamente.

Algunas lesiones pueden empeorar si el animal continúa caminando o realizando movimientos que aumentan la presión sobre la zona afectada.

En estos casos es fundamental limitar los movimientos y acudir a un servicio veterinario.

6. Problemas de nervios periféricos y musculatura

No todos los problemas de movilidad tienen su origen en la columna vertebral.

Algunas enfermedades pueden afectar directamente a los nervios que controlan las extremidades o a los músculos responsables del movimiento.

Esto puede provocar debilidad, pérdida de fuerza, alteraciones de los reflejos y dificultades para mantener una marcha normal.

El diagnóstico requiere una exploración neurológica y, cuando está indicado, pruebas complementarias.

¿Cómo saber si el problema es neurológico o articular?

Aunque existen síntomas que pueden orientar sobre el origen del problema, no es posible establecer un diagnóstico fiable únicamente observando cómo camina el perro.

Hay algunas diferencias que pueden ayudar a identificar qué está ocurriendo.

Cuando existe un problema articular:

  • Puede aparecer cojera.
  • El perro evita determinados movimientos.
  • Le cuesta levantarse después de descansar.
  • Puede mostrar dolor al mover una articulación.
  • Suele empeorar después de determinadas actividades.

Cuando existe un problema neurológico:

  • Puede arrastrar las uñas o la parte superior de los dedos.
  • Puede cruzar las patas traseras.
  • Pierde coordinación y equilibrio.
  • Tiene dificultades para colocar correctamente las patas.
  • Puede presentar debilidad o pérdida de control de las extremidades.

Estas diferencias son orientativas. Algunas enfermedades pueden afectar simultáneamente a las articulaciones, los músculos y el sistema nervioso.

Por eso, la exploración veterinaria es fundamental.

¿Cuándo debo acudir urgentemente al veterinario?

Hay situaciones en las que no debemos esperar a observar la evolución del problema.

Acude a urgencias veterinarias si tu perro:

  • Pierde repentinamente la capacidad de caminar.
  • No puede mantenerse en pie.
  • Presenta debilidad intensa o parálisis de las patas traseras.
  • Tiene dolor intenso en la espalda o el cuello.
  • Ha sufrido una caída, atropello o traumatismo.
  • Pierde el control de la orina o tiene dificultades para orinar.
  • Empeora rápidamente en cuestión de horas.

Una pérdida repentina de movilidad puede estar relacionada con una lesión medular u otra alteración grave que necesita atención inmediata.

El tiempo puede ser un factor importante para preservar la función neurológica y las posibilidades de recuperación.

¿Qué pruebas puede realizar el veterinario?

Para determinar por qué un perro arrastra las patas traseras, el veterinario debe realizar una exploración física y neurológica.

En función de los resultados, puede recomendar diferentes pruebas diagnósticas.

1. Exploración neurológica

Permite evaluar los reflejos, la sensibilidad, la coordinación, la fuerza muscular y la respuesta de las extremidades.

También ayuda a localizar la posible zona del sistema nervioso afectada.

2. Radiografías

Las radiografías permiten examinar las estructuras óseas y articulares.

Pueden ayudar a detectar fracturas, alteraciones vertebrales, artrosis y determinados problemas de cadera.

Sin embargo, no permiten visualizar directamente la médula espinal ni descartar todas las lesiones de los discos intervertebrales.

3. Resonancia magnética

La resonancia magnética es una de las pruebas más útiles para estudiar la médula espinal, los discos intervertebrales y los tejidos blandos de la columna.

Puede resultar especialmente importante cuando se sospecha una hernia discal o una lesión neurológica.

4. Tomografía computarizada

La tomografía computarizada permite obtener imágenes detalladas de las estructuras internas y puede ser útil para estudiar determinadas lesiones vertebrales y óseas.

5. Análisis de sangre y otras pruebas

En determinados casos pueden ser necesarios análisis de sangre, estudios musculares u otras pruebas específicas para descartar enfermedades metabólicas, inflamatorias o neuromusculares.

No todos los perros necesitan todas estas pruebas. La elección depende de los síntomas y de los resultados de la exploración inicial.

¿Qué puedo hacer en casa si mi perro arrastra las patas traseras?

Mientras esperas la valoración veterinaria, es importante evitar que el problema empeore.

Estas recomendaciones pueden ayudarte:

1. Limita su actividad física. Evita carreras, saltos, escaleras y juegos bruscos. Si existe sospecha de lesión de columna, procura mantenerlo lo más quieto posible hasta recibir instrucciones veterinarias.

2. Evita que resbale. Los suelos lisos pueden aumentar el riesgo de caídas. Si no existe sospecha de una lesión aguda y el veterinario permite pequeños desplazamientos, utiliza superficies antideslizantes.

3. No fuerces sus extremidades. No intentes estirar, masajear o manipular las patas para comprobar si recupera la movilidad.

4. No administres medicamentos por tu cuenta. Algunos analgésicos y antiinflamatorios de uso humano pueden resultar tóxicos para los perros.

5. Graba un vídeo de cómo camina. Si el perro todavía puede desplazarse sin riesgo, una grabación breve puede ayudar al veterinario a observar las alteraciones de la marcha.

6. Facilita su descanso. Prepara una zona cómoda, accesible y tranquila, evitando que tenga que subir o bajar escaleras.

Si presenta pérdida repentina de movilidad, dolor intenso o empeoramiento rápido, no intentes trasladarlo caminando. Solicita indicaciones para transportarlo de forma segura y acude a urgencias.

¿Puede recuperarse un perro que ha perdido movilidad en las patas traseras?

Las posibilidades de recuperación dependen de la causa, la gravedad de la lesión, el tiempo transcurrido y la respuesta al tratamiento.

Algunos perros pueden recuperar una parte importante de su movilidad después de tratar una hernia discal o una lesión concreta.

En otros casos, como determinadas enfermedades degenerativas, el objetivo principal es ralentizar el deterioro funcional y mantener la mejor calidad de vida posible.

El tratamiento puede incluir:

  • Medicación veterinaria para controlar el dolor y la inflamación.
  • Reposo y restricciones de movimiento.
  • Cirugía, cuando está indicada.
  • Fisioterapia y rehabilitación veterinaria.
  • Ejercicios terapéuticos adaptados.
  • Ayudas para la movilidad.
  • Control del peso y adaptación del entorno doméstico.

La fisioterapia veterinaria puede desempeñar un papel importante en determinados pacientes, siempre que se haya establecido previamente un diagnóstico y que el tratamiento esté adaptado a sus necesidades.

La importancia de actuar a tiempo

Cuando un perro empieza a arrastrar las patas traseras, perder estabilidad o tener dificultades para levantarse, es importante no atribuirlo automáticamente a la edad.

Detrás de estos síntomas puede existir desde un problema articular hasta una enfermedad neurológica que requiere atención inmediata.

Observar los cambios, evitar esfuerzos innecesarios y acudir al veterinario permite identificar antes el problema y valorar las opciones de tratamiento.

En Moviecan cuidamos de la movilidad y el bienestar de tu mascota

En Moviecan sabemos que la movilidad es fundamental para la calidad de vida de nuestros animales de compañía.

Si has observado que tu perro arrastra las patas traseras, tropieza, pierde estabilidad o tiene dificultades para levantarse, nuestro equipo veterinario puede ayudarte a valorar los síntomas y determinar qué pruebas diagnósticas pueden ser necesarias.

No esperes a que la pérdida de movilidad avance. Una valoración veterinaria temprana puede ser decisiva para establecer el tratamiento más adecuado.

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