¿Por qué mi gato se esconde? Las señales que pueden indicar estrés, dolor o enfermedad
Los gatos son animales independientes y, en determinadas circunstancias, es completamente normal que busquen un lugar tranquilo donde descansar. Debajo de una cama, dentro de un armario, detrás de un sofá o incluso en una caja pueden convertirse en sus refugios favoritos.
Sin embargo, cuando un gato que normalmente es sociable comienza a esconderse con mucha más frecuencia, permanece oculto durante largos periodos o cambia repentinamente su comportamiento, conviene prestar atención.
Aunque esconderse no significa necesariamente que exista una enfermedad, puede ser una de las primeras señales de que nuestro gato está experimentando estrés, miedo, dolor o algún problema de salud.
Esconderse forma parte del comportamiento natural del gato
Los gatos tienen un fuerte instinto de buscar lugares donde puedan sentirse protegidos.
Un espacio pequeño, tranquilo y con poca exposición puede proporcionarles seguridad, especialmente cuando necesitan descansar o simplemente quieren estar solos.
Por eso, que un gato se esconda ocasionalmente no tiene por qué ser preocupante.
El problema aparece cuando existe un cambio respecto a su comportamiento habitual.
Si un gato que normalmente pasa tiempo con la familia comienza de repente a permanecer escondido, evita el contacto o deja de acudir a sus lugares habituales, merece la pena observar qué está ocurriendo.
1. Estrés: una de las causas más frecuentes
Los gatos pueden ser especialmente sensibles a los cambios en su entorno.
Una mudanza, obras en casa, la llegada de otro animal, cambios en la rutina familiar, visitas, ruidos fuertes o incluso modificaciones en la distribución de los muebles pueden generar estrés.
También puede ocurrir cuando cambia la relación con otros animales de la vivienda.
Ante una situación que percibe como amenazante, el gato puede optar por esconderse para sentirse seguro.
¿Qué otros signos pueden indicar estrés?
Además de buscar refugio, un gato estresado puede presentar:
- Mayor irritabilidad.
- Maullidos diferentes a los habituales.
- Menor interacción con las personas.
- Cambios en el apetito.
- Aseo excesivo.
- Marcaje con orina.
- Cambios en el uso del arenero.
- Permanecer agachado o con una postura más tensa.
- Intentos frecuentes de escapar o esconderse.
No todos los gatos reaccionan de la misma manera. Algunos se vuelven más inquietos y otros, por el contrario, se vuelven mucho más silenciosos.
2. Miedo o inseguridad
Un gato puede esconderse simplemente porque algo le produce miedo.
Los petardos, tormentas, aspiradoras, obras, gritos, otros animales o personas desconocidas pueden hacer que busque inmediatamente un lugar donde sentirse protegido.
En estas situaciones, lo habitual es que el comportamiento desaparezca cuando desaparece el estímulo que provoca el miedo.
Es importante permitir que el gato tenga acceso a un refugio seguro y no obligarlo a salir.
Perseguirlo o sacarlo de su escondite puede aumentar todavía más su sensación de inseguridad.
3. El dolor también puede hacer que un gato se esconda
Esta es una de las razones que más debemos tener en cuenta.
Los gatos son expertos en ocultar signos de enfermedad y dolor. Como animales que en la naturaleza podrían ser vulnerables frente a otros depredadores, mostrar debilidad puede suponer una desventaja.
Por este motivo, un gato con dolor puede no llorar ni mostrar signos evidentes.
En ocasiones, simplemente cambia su comportamiento.
Puede comenzar a esconderse más, dormir durante más tiempo, evitar que lo toquen o dejar de realizar actividades que antes hacía con normalidad.
Señales de dolor que conviene observar
Además de esconderse, pueden aparecer:
- Dificultad para saltar.
- Menor movilidad.
- Cambios en la postura.
- Falta de aseo.
- Aseo excesivo de una zona concreta.
- Menor apetito.
- Irritabilidad al tocarlo.
- Maullidos diferentes.
- Respiración más rápida o dificultosa.
- Cambios en el uso del arenero.
Una modificación aparentemente pequeña puede ser importante cuando se compara con el comportamiento habitual del animal.
4. Problemas gastrointestinales
Las molestias digestivas también pueden hacer que un gato busque un lugar apartado.
Vómitos, diarrea, estreñimiento, náuseas o dolor abdominal pueden provocar que el animal se muestre más retraído.
Si además de esconderse observamos que ha dejado de comer, vomita repetidamente, presenta diarrea persistente o parece tener dolor, es recomendable consultar con un veterinario.
5. Problemas urinarios
Los cambios relacionados con la micción son especialmente importantes en los gatos.
Un gato que se esconde y, al mismo tiempo, entra repetidamente en el arenero, intenta orinar sin conseguirlo, produce pequeñas cantidades de orina o muestra molestias puede estar sufriendo un problema urinario.
En particular, la imposibilidad de orinar constituye una situación de urgencia, especialmente en gatos machos.
Ante esta situación no debemos esperar a que el problema desaparezca por sí solo.
6. Enfermedades que provocan cambios de comportamiento
Prácticamente cualquier enfermedad que produzca malestar puede hacer que un gato modifique su comportamiento.
Problemas renales, enfermedades dentales, alteraciones hormonales, infecciones, enfermedades respiratorias o problemas neurológicos son algunos ejemplos.
En ocasiones, los primeros signos pueden ser muy sutiles.
El propietario puede pensar simplemente:
«Últimamente está más raro.»
Ese cambio de comportamiento puede ser precisamente la primera pista de que algo no funciona correctamente.
¿Cómo diferenciar entre un gato tranquilo y un gato que está enfermo?
Esta es una de las preguntas más difíciles.
La clave está en conocer el comportamiento normal de nuestro propio gato.
Un gato que siempre ha sido independiente y duerme muchas horas probablemente no esté enfermo simplemente porque pase tiempo escondido.
En cambio, si un gato que normalmente busca compañía empieza de repente a esconderse durante todo el día, deja de jugar, come menos o evita el contacto, el cambio adquiere mucha más importancia.
No hay que valorar únicamente el hecho de esconderse, sino el conjunto de cambios que aparecen alrededor de esa conducta.
¿Qué puedes observar en casa?
Si notas que tu gato está escondiéndose más de lo habitual, intenta observar durante las siguientes horas o días:
Alimentación: ¿come la misma cantidad?
Agua: ¿bebe más o menos?
Arenero: ¿orina y defeca con normalidad?
Actividad: ¿sigue jugando y desplazándose como antes?
Aseo: ¿mantiene su rutina habitual de limpieza?
Contacto: ¿tolera que lo acaricien?
Respiración: ¿respira con normalidad cuando está tranquilo?
Postura: ¿se mueve y descansa como siempre?
Esta información puede resultar muy útil para el veterinario.
No obligues a tu gato a salir de su escondite
Si el gato se refugia en un lugar seguro, lo mejor suele ser respetar su espacio.
Puedes asegurarte de que tenga acceso a agua, comida y al arenero y reducir, en la medida de lo posible, los estímulos que puedan estar provocándole miedo o estrés.
Hablarle tranquilamente y mantener una rutina estable también puede ayudar.
Lo que debemos evitar es perseguirlo, sacarlo continuamente de su escondite o castigarlo por permanecer allí.
¿Cuándo debemos acudir al veterinario?
Es recomendable consultar si el comportamiento es nuevo, intenso o persiste, especialmente cuando aparece acompañado de otros síntomas.
Hay que prestar especial atención si el gato:
- Deja de comer.
- Bebe mucho más o mucho menos.
- Vomita repetidamente.
- Tiene diarrea persistente.
- Tiene dificultades para orinar.
- No consigue orinar.
- Respira con dificultad.
- Presenta dolor evidente.
- Está extremadamente apático.
- Tiene problemas para caminar o saltar.
- Pierde peso.
- Cambia radicalmente su comportamiento.
En caso de dificultad respiratoria, imposibilidad para orinar, dolor intenso, pérdida de consciencia, convulsiones u otros signos graves, se debe buscar atención veterinaria urgente.
Los gatos no siempre muestran que algo les ocurre
Uno de los mayores retos para los propietarios de gatos es reconocer cuándo un cambio de comportamiento puede estar relacionado con un problema de salud.
Los gatos pueden continuar comiendo, caminando e incluso utilizando el arenero aunque estén experimentando dolor o malestar.
Por eso, un cambio de comportamiento mantenido merece atención.
Esconderse puede ser simplemente una forma de descansar y sentirse seguro, pero también puede ser una de las primeras señales de estrés, dolor o enfermedad.
Conocer las rutinas habituales de nuestro gato y prestar atención a pequeños cambios nos permite detectar antes posibles problemas y consultar con el veterinario cuando sea necesario.
En Moviecan creemos que observar a nuestras mascotas es una parte fundamental de su cuidado. Si notas que tu gato ha cambiado su comportamiento sin una causa evidente, una valoración veterinaria puede ayudar a determinar qué está ocurriendo y, sobre todo, a actuar a tiempo.